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PARALELO III: "Yo soy de aguja"

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Muchos viernes me reúno con un grupo entrañable: mi hermana, mi cuñado y algunos amigos con los que el tiempo se escapa entre risas y palabras. Somos buenos conversadores —curiosos, intensos, a ratos mordaces— y nuestras tertulias fluyen con naturalidad desde lo cotidiano, como el trabajo o el vaivén de nuestros proyectos vitales, hasta anécdotas insólitas, desvaríos sobre el desconcertante estado del mundo o teorías más o menos serias sobre cómo podría acabarse todo. Todo cabe, mientras haya una cerveza fría y ganas de pensar (y reír) juntos. Hace unos viernes se sumó a nuestras reuniones un amigo de toda la vida. Aquella noche, entre cervezas y confesiones cruzadas, nos dejamos llevar por la conversación hasta desembocar en un tema que nos tocó a todos:  cómo han cambiado las formas de comunicarse  y, con ellas, la ligereza con la que a menudo se habita el vínculo.  Hablamos de la superficialidad, del vértigo de lo inmediato, y de esa creciente falta de compromiso que p...

PARALELO II - Cuando el amor era esperar al miércoles.

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Mis padres vivieron un noviazgo a distancia. Él, en Asturias; ella, en Cataluña. No había WhatsApp, ni videollamadas, ni “última hora en línea”. Solo cartas —que tardaban días— y llamadas semanales desde una cabina que devoraba monedas sin piedad. No sé qué palabras se dirían cuando sonaba ese “pí” que anunciaba el final (nunca me lo han contado), pero me encanta imaginarles regalándose frases bonitas, coronadas de verdad. Y soñando con que llegara el miércoles —el día que libraba mi madre— para poder hablar sin prisas. La primera vez que mi padre cogió un avión fue para verla. Llevan 43 años casados. A veces parecen "Pepa y Avelino", sí, pero aún se les ve el amor en los ojos. Han sido —y siguen siendo— grandes compañeros de vida. Antes, la espera era parte del amor: había silencio real, ausencia real y un deseo sostenido durante días sin contacto. Creo que, cuando había que aguardar días por una carta o preparar una llamada con monedas contadas, uno no se entregaba a la l...