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Vol. 17- Segundo movimiento: lo de afuera - Extremoduro

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Quien lleva tiempo por aquí sabe que esto no es un blog musical. No venimos a dar lecciones de nada. Ni de música, ni de literatura, ni de vidas perfectas. Aquí contamos historias reales, a menudo acompañadas de canciones que, en algún momento, marcaron la vida de quien escribe a este lado de la pantalla. He estado fuera unos meses. La vida, cuando quiere, derriba. Y justo cuando creías estar recomponiéndote, aparece un huracán y se lleva por delante lo que dabas por seguro. Suelo curarme en silencio, en la más estricta intimidad, con la cara de “aquí no ha pasado nada”. Por fuera, estos meses he sido una manzana Pink Lady impecable, brillante, perfectamente encerada. Por dentro, en cambio, la química ya me había cambiado la pulpa. Sea como fuere, no podía arrancar este año sin añadir una entrada al “Diario de canciones”, en homenaje a Roberto Iniesta Ojea, Robe, que sin previo aviso decidió alzar sus alas hacia el cielo y ser libre. A los que abrazamos sus sonidos en la adolescenc...

PARALELO IX: Custodia de las horas.

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No sabría precisar a qué edad empecé a decir que, de mayor, viviría en un verano perpetuo. Sospecho que el génesis de ese deseo ocurrió con una tiza deslizándose por la pizarra, mientras alguien dibujaba una Tierra levemente inclinada que giraba sobre su eje y viajaba alrededor de su estrella. Por entonces me veía despertar bajo amaneceres amarillos de junio, oliendo a primavera madura; un armario de telas ligeras y colores vivos; tardes de sol que le echan el pulso a la noche hasta el último aliento. Galicia de abril a septiembre; de octubre a marzo, el vaivén del Río de la Plata: Buenos Aires o Montevideo. Era un plan sin fisuras. Para sorpresa de nadie, ese deseo de vivir siempre en verano duró hasta que me alcanzó el octavo lustro. Este año, por primera vez, he probado el recogimiento sereno del otoño. Estoy saboreando ese punto romántico del que hablaban; he tenido ganas de otoño, de días más cortos, del olor a lluvia y de salir, paraguas en mano. De volver a los jerséis de pun...

Vol.16- San Francisco el Grande- Niña Polaca

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Atiéndeme: si te dejan, deja de seguir las listas de Spotify de tu ex. Y más si te dejan por otra. ¿Por qué? Porque acabarás viéndote en canciones que, en realidad, ya no hablan de ti, sino de la persona que vino después. Mi cerebro me hace la jugada una y otra vez: ¿y si esta canción va por ti? ¿y si es una indirecta? La parte emocional se relame, pero la racional me corta en seco: a ver, Pumuki, ¿ha habido algún contacto más allá de las gestiones económicas que ya quedaron resueltas? No. Pues entonces, deja de hacerte pajas mentales. Así que vuelvo a la realidad y a la interpretación literal de los hechos. Os hablo desde el punto de vista de la dejada por otra. Aquí arranca la disección de San Francisco el Grande , de Niña Polaca, que acabo de descubrir (ironías de la vida) gracias a la lista de Spotify de mi ex. Y oye, me ha gustado. Porque si algo hay que reconocer, es que en cuanto a música, nuestros gustos siempre fueron bastante coincidentes. “Y no soy ningún santo, pero he cump...

PARALELO VIII- SOY DE ALDEA.

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Vivo en una ciudad, pero soy de aldea. Y lo digo sin arrugarme, porque si me apuras hasta siento que me estiro un palmo cuando alguien me pregunta: -¿Tú eres de aquí de toda la vida? -No, yo soy de aldea -respondo. A veces la respuesta es así de simple -y provocadora- , otras veces concreto lugar, según las ganas… o la confianza que me inspire el interlocutor. Para muchos, “ser de aldea” no significará nada. Para otros, incluso puede sonar a algo trasnochado, como de película de Paco Martínez Soria. Pero, ¿queréis saber por qué para mí es tan importante? PRIMERO.- Ser de aldea es crecer sabiendo que no eres solo tú. Que eres un eslabón más de una cadena larga: la hija de, la nieta de, la de la casa de tal de tal sitio. Y todo el mundo te reconoce así.  Obviamente, eso tiene sus ventajas y sus cargas. Una cara de la moneda es la de sentirte arropada y saber que el nombre de tu casa -sí, el de tu casa, no tu apellido- nunca se pierde en el aire, porque siempre hay alguien que lo ...

Vol. 15: Lodo - Xoel López

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Dicen los expertos en la materia que la música tiene el poder de activar a la vez las áreas del cerebro ligadas a la memoria (hipocampo), la emoción (amígdala) y el procesamiento auditivo (corteza temporal). Por eso, cuando una melodía se escucha en un momento intenso, queda grabada junto a la emoción y al contexto. La huella es tan profunda que incluso personas con demencia avanzada pueden recordar canciones de su juventud aunque hayan perdido casi todos sus recuerdos. Mi abuela, en los últimos años de su vida, padeció demencia senil. En sus días más claros nos sentábamos juntas a buscar llaves. A veces eran canciones, otras frases sueltas o cadenas de palabras que repetíamos una y otra vez (peseta, caballo, manzana). Y otras veces le pedía que me contara historias que venían de muy lejos. Una de las que más repetía hablaba de su padre, maestro del Estado, que tuvo que exiliarse a la Argentina cuando ella apenas tenía 16 años. En Santa Fe siguió enseñando, no por vocación, sino por pu...

PARALELO VII- Septiembre, ese enero impostor.

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Septiembre, ese enero impostor Un mes disfrazado de comienzo: mitad crítica, mitad romanticismo. 1 de septiembre. Entro en redes y me encuentro con un “¡Feliz año nuevo!”. ¿Feliz año nuevo? ¿Acaso es 1 de enero? ¿Ya hemos pasado el solsticio de invierno? ¿Se ha cerrado el 31 de diciembre y devengado el IRPF de 2025 y yo no me he enterado? ¿Se han aprobado, por fin, los Presupuestos Generales del Estado o seguimos, como cada año, con ellos prorrogados? ¿Faltan siete días para las rebajas? Pues va a ser que no. No es invierno, no es enero, no hay ritual de las uvas, ni brindis, ni balances vitales, ni la capa de Ramontxu en la tele. Lo que hay es el primer día del mes de septiembre. Que cae a lunes. Con la alarma sonando y la oficina esperándote. Si no eres de los que están apurando los últimos días de vacaciones o los que las están empezando, con suerte, estás preparado –qué remedio– para volver un poco más descansado. Lo justo para mantener los chakras alineados las primeras semanas y...

Vol. 14: Rubia de la cuarta fila - Joaquín Sabina

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A cero metros del Atlántico, donde el mar respira contra la piedra y la sal se pega a la piel, a setenta kilómetros de la capital, late nuestra ciudad. Ocho polígonos industriales la rodean, desplegando casi 9,5 millones de metros cuadrados de hierro, asfalto y camiones que rugen como bestias. En este caso, nadie se atrevería a llamarla "ciudad dormitorio" porque no lo es. La ‘intro’ de hoy es mi guiño personal a Isi/Disi, amor a lo bestia , dirigida por Chema de la Peña: un juego de espejos con aquellas primeras líneas dedicadas a Leganés. Que no se me ofenda nadie allí: esta ciudad no tiene nada que envidiar. Ellos tienen a Sabina; nosotros, a Luz Casal, a Xoel López o a María Xosé Silvar (Sés), voces que también saben cantarle a la vida con presencia y con las manos en los bolsillos. Es cierto: los personajes reales poco se parecen a los que ahora revolotean en mi cabeza. Pero hay un chico que se enamora, una rubia despampanante que se le mete en la sangre, y un amigo con ...